Entre los años 70 y 80, Alemania oriental duplicó sus medallas misteriosamente y mejoró la performancia de sus atletas en los Juegos Olímpicos. Claro esta que Kornelia Ender fue una de las atletas más resaltantes en los Juegos Olímpicos Montreal 1976 junto con su nación.
El cambio en su cuerpo fue notable, después de ganar tres medallas de plata en los Juegos Olímpicos de 1972 a los trece años de edad, Kornelia regresó a los siguientes juegos irreconocible con una cintura delgada pero con los hombros y brazos superior a la de un luchador, cabe resaltar que ganó cuatro competencias, cuatro medallas de oro y estableció cuatro records mundiales.
Miles de atletas de Alemania del Este recibieron esteroídes y sustancias que mejoraron su rendimientos en las competencias, mas que todo para demostrar la superioridad sobre el Oeste. La mayoría de los atletas pensaron que los buenos rendimientos era resultado de las vitaminas que tomaban,sobre todo a los nadadores.
Con titulos obtenidos y medallas ganadas llegaron las consecuencias de estas, efectos secundarios que causaron enfermedades cancerígenas, daño en los organos, infertilidad, cambios hormonales y defectos psicológicos.
Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, las deportistas involucradas confesaron el dopaje que fue parte de los planes del gobierno para lograr medallas y generar una identificación nacional en el deporte. Ender declaró haber recibido inyecciones desde los 13 años pero sin conocer el tipo de sustancias que le ingerían, las nadadoras Barbara Crause y Nitschke Carola también fueron expuestas a este tipo de dopaje.



